El jardín de la adoración
- Alejandro Arenas
- 13 nov 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 14 nov 2021
Viendo a un hombre arreglar su jardín día tras día me di cuenta lo difícil que resultaba mantener el césped alejado de las malas hierbas y semillas silvestres que eran traídas por el viento. Este hombre trabajaba con perseverancia para mantener el jardín arreglado, lleno de flores que ofrecieran agradables aromas y un hermoso escenario.
La mejor manera de entender la adoración a Dios es comprendiendo la semejanza que tiene con un jardín. La tierra del jardín es semejante a nuestro corazón, que es donde brota o emana la adoración. Las flores y aromas representan el producto de nuestra adoración. El jardín de nuestro corazón es un lugar de encuentro donde Jesús quiere entrar, habitar y construir una amistad con nosotros. Más allá de las paredes de una iglesia, la adoración es la puerta a una relación íntima y personal con el Maestro. Más allá de la música o una canción, la adoración es una actitud del corazón que se manifestará en nuestra vida diaria.
Al pasar tiempo a solas con Dios, lo primero que trato de hacer es examinar mi corazón. Muchas veces me doy cuenta que semillas silvestres quieren brotar (enojo, falta de perdón, angustias, etc.) las cuales deben ser arrancadas antes de que pueda ver brotar flores de adoración.
He aprendido que Jesús se acercará a mi jardín no importando la condición en la que se encuentre, lo que hará la diferencia será lo que ofrecerá mi corazón para El. Es allí donde mi relación con Jesús toma nuevos escenarios, retos, desafíos y lo más importante, me acercará y ayudará a depender más de Él. El Maestro aceptará con agrado el fruto de nuestro jardín (gratitud, entrega, dependencia, amor, fidelidad, humillación, etc.) y nos entregará nuevas semillas para continuar sembrando nuevas flores.
Dios nos creó para adorarle, y solo a través de la adoración podremos descubrir nuevos aspectos de nuestra identidad y relación con Dios. Te animo a dedicar tiempo para labrar y trabajar en tu jardín de adoración, verás como tu intimidad con Jesús se extenderá a nuevos horizontes.
Por : Alejandro Arenas

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